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domingo, 26 de agosto de 2018

Pokémon Rubí y Zafiro #4

¡Buenas tardes, minna!

Hoy vuelvo para cerrar una nueva historia de Pokémon, posiblemente la que más me ha gustado porque la región es mi favorita. Creo que de Rubí y Zafiro poco puedo decir ya que no haya dicho en las reseñas anteriores, así que comenzamos directamente.


Título: Pokémon Rubí y Zafiro #4
Saga: Pokémon Adventures #12
Guión: Hidenori Kusaka
Traducción: Óscar Tejero
Dibujo: Satoshi Yamamoto
Editorial: Norma Editorial
Género: Shonen
Páginas: 368
ISBN: 978-84-679-2511-1
Precio: 12 €

¡¡Los dos Pokémon más poderosos se enfrentan en Arrecípolis!! La clave para poner fin a esta situación desesperada reside en descifrar la inscripción de una antigua tabla de piedra. ¡El Alto Mando, el Campeón, un tercer Pokémon venido del Pilar Celeste y los sentimientos de Rubí y Zafiro confluyen en un único final!

De acuerdo, comencemos con el final del tomo anterior. Tras absorber los primas con sus cuerpos, Magno y Aquiles pierden el control y son poseídos por Kyogre y Groudon, que se dirigen a Arrecípolis para despertar del todo y comenzar su combate final. Rubí y Zafiro se ven arrastrados por los dos rivales, incapaces de liberarse.

El cruce entre ambos Pokémon repercute por todo Hoenn y el Alto Mando, dirigidos por el Campeón, Máximo, entran en acción. Siguiendo las pautas de una antigua tablilla de piedra, Máximo planea despertar a los tres Regis, tres Pokémon legendarios que pueden ayudar a evitar que la catástrofe salga de Arrecípolis.

Rubí y Zafiro deberán trabajar juntos de nuevo como elegidos para acabar con los dos titanes que están peleando. Para ello, se verán arrastrados a un campo de entrenamiento en el que aprenderán a combatir juntos y a trabajar la mente. El destino de Hoenn está en sus manos y solo ellos pueden detener una terrible desgracia.

La verdad es que no quiero contar mucho de este tomo porque ya es el combate final y pasan muchas cosas. Rubí y Zafiro son arrastrados por los líderes de las dos bandas criminales, que han perdido el control a manos de los dos Pokémon legendarios. Sin embargo, cuando consiguen liberarse y reunirse con Plubio y Alana, aúnan fuerzas para sacar los primas del cuerpo de los dos enemigos. Sin embargo, la energía de choque que se libera les manda a la Isla Espejismo, donde Galano, el antiguo mentor de Plubio, y Vito y Leti, los Líderes de Gimnasio gemelos, les enseñan las técnicas de combate doble y cómo sacar los prismas de sus cuerpos, que se metieron ahí al liberar a Magno y a Aquiles.

Mientras Máximo trata de averiguar cómo invocar a los tres Regis, en el otro lado del océano Blasco sigue con su entrenamiento. Pese a que Norman no le dice nada, el chico sospecha de que todo tiene una explicación, ya que no debería estar entrenando tranquilamente mientras la región se desmorona. Pronto descubrirá que se encuentra cerca del tercer Pokémon ancestral, el cual será la clave para detener a Kyogre y Groudon.

Como veis, las historias sueltas que nos iban contando en los tomos anteriores se unen en este para un gran final. Conoceremos del todo la infancia de Rubí y de Zafiro, y el por qué son así cuando de pequeños eran completamente distintos. Veremos por qué Rubí siempre lleva el gorro puesto y por qué Norman tardó tanto en volver a hacer el examen para Líder de Gimnasio. Además, conoceremos al sexto Pokémon de Rubí, ese que nunca saca, y Mimi hará su entrada triunfal en el mejor momento.

Una cosa que no me ha convencido es la tardanza del Alto Mando. Al parecer, todos estaban dispersos por varias regiones, pero la catástrofe se ha visto venir desde bastante tiempo atrás. Una cosa que me ha gustado mucho es el tema del control sobre los Pokémon legendarios y el desgaste que sufre el entrenador que los tenga, algo que en otros mangas nunca pasa. Y, además, la última página nos trae a un personaje desaparecido tiempo atrás que tiene mucho que liar aún.

Y creo que más no voy a decir, porque es el tomo final y prefiero que descubráis vosotros lo que pasa. ¿Conseguirá Zafiro las ocho medallas y Rubí las veinte cintas de Concurso antes de los ochenta días propuestos? Ese número de días, al parecer, tenía un significado, no era un número cualquiera. Y, para cerrar del todo, le dan un sentido a los nombre de Rubí y de Zafiro, algo que me ha gustado mucho. ¡Nos vemos en la siguiente entrada!



Nota: 6/6


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